viernes, 5 de febrero de 2010

Capítulo IV Sweezy

El capitalismo implica la producción de mercancías. Pero lo contrario no es verdad: La producción de mercancías no implica necesariamente el capitalismo. En realidad, un alto grado de desarrollo de la producción de mercancías es una prerrequisito necesario para la aparición del capitalismo.
En necesario ante todo examinar cuidadosamente los rasgos especiales que separan a esta forma de producción del concepto general de producción de mercancías.
El capitalismo
Bajo la producción simple de mercancías cada productor posee y trabaja con sus propios medios de producción, bajo el capitalismo la propiedad de los medios de producción corresponde a un conjunto de individuos, mientras que otro realiza el trabajo. Tanto los medios de producción como la fuerza de trabajo, son mercancías, es decir unos y otra son objetos de cambio, y por lo mismo, portadores de valor de cambio. Se sigue que no sólo las relaciones entre propietarios, sino también las relaciones entre propietarios y no propietarios tienen el carácter de relaciones de cambio. Lo primero es característico de la producción de mercancías en general, lo segundo, del capitalismo solamente. Podemos decir, por lo tanto, que la compra y venta de la fuerza de trabajo.
En la producción simple de mercancías el productor vende su producto a fin de comprar otros productos que satisfagan sus necesidades específicas. Empieza con Mercancías, las convierte en Dinero, y de ahí, una vez más, en Mercancías, las convierte en Dinero. El Dinero es el principio y el fin.
El origen de la plusvalía
Para descubrir el origen de la plusvalía es necesario ante todo analizar el valor de la mercancía fuerza de trabajo. Cuando decimos que la fuerza de trabajo es una mercancía, no queremos decir que el trabajo mismo sea una mercancía. La distinción es importante y debe ser cuidadosamente tomada en consideración.
En el sentido más estricto, la fuerza de trabajo es el trabajador mismo. La fuerza de trabajo es una mercancía, debe tener un valor como cualquier otra mercancía. La plusvalía no puede surgir del mero proceso de circulación de mercancías. Si todos pretendíeran obtener una ganancia elevando sus precios, como en un diez por ciento, lo que cada quien ganara como vendedor lo perdería como comprado, y el único resultado sería la elevación de los precios en general. El valor que los materiales tienen al comienzo es transferido a los productos al final. Lo que distingue los edificios y la maquinaria de los materiales es el hecho de que los primero transfieren sus valor al producto final más lentamente, es decir, en una sucesión de períodos de producción, y no todo de una vez como en el caso de los materiales. Es cierto, que de los materiales y la maquinaria se puede decir que son físicamente productivos, en el sentido de que la mano de obra que trabaja con ellos puede rendir una producción mayor que la mano de obra que trabaja sin ellos, pero la productividad física en este sentido no debe confundirse bajo ninguna circunstancia con la productividad de valor. Desde el punto de vista del valor no hay razón para suponer que los materiales o la maquinaria puedan transferir finalmente al producto más de lo que ellos contienen. Esto sólo deja una posibilidad, a saber, que la fuente de trabajo sea la fuente de la plusvalía.
Con su trabajo de un día el trabajador produce más que los medios de subsistencia de un día. En consecuencia, la jornada de trabajo puede dividirse en dos partes, trabajo necesario y trabajo excedente. Bajo las condiciones de la producción capitalista el producto del trabajo necesario va a poder del obrero en forma de salario, mientras que el capitalista se apropia el producto del trabajo excedente en la forma de plusvalía. Debe notarse que el trabajo necesario y el trabajo excedente como tales con fenómenos que están presentes en todas las sociedades en que la productividad del trabajo humano se ha elevado por encima de cierto mínimo muy bajo, es decir, en todas las sociedades con excepción de las más primitivas. Más aún, en diversas sociedades no capitalistas el producto del trabajo excedente se lo apropia una clase especial de por un medio u otro mantiene su control sobre los medios de producción. Lo específico del capitalismo es, entonces, no el hecho de la explotación de una parte de la población por otra, sino la forma que asume esta explotación, a saber, la producción de plusvalía.
Los componentes del valor
Por el análisis precedente se ve que el valor de cualquier mercancía producida en las condiciones del capitalismo se puede dividir en tres partes. La primera, que sólo representa el valor de los materiales y la maquinaria usados.
S e representa con la letra C, La segunda parte, la que restituye el valor de la fuerza de trabajo, sufre en cierto sentido una alteración de su valor, ya que puede estar más o menos de acuerdo con las circunstancias. Esta segunda parte se llama por consiguiente, capital variable, y se la representa con la letra V, la tercer parte es la plusvalía misma, que se designa con la letra O, Ciñéndome a esta notación, podemos formular así el valor de una mercancía. Esta fórmula, además, no se limita en su aplicabilidad al análisis del valor de una sola mercancía, sino que puede extenderse y cubrir la producción total durante cierto período, digamos un año, de una empresa o de cualquier grupo de empresas, llegando hasta incluir toda la economía.
La tasa de plusvalía
La fórmula c+v+p constituye la espina dorsal analítica
La primera de estas proporciones lleva el nombre de tasa de la plusvalía, se define como la proporción de la plusvalía con respecto al capital variable, y se designa con una p.
La tasa de la plusvalía es la forma capitalista de lo que Marx llama la tasa de explotación, es decir, la proporción de trabajo excedente con respecto al trabajo necesario. Supongamos asó que el día de trabajo es de doce horas, y que seis horas corresponden a trabajo necesario y seis horas a trabajo excedente. Entonces en cualquier sociedad en que una clase explotadora se apropie el producto del trabajo excedente, tendremos una tasa de explotación dada por la proporción siguiente.
Bajo el capitalismo el producto del trabajo asume la forma de valor. Lo que por supuesto, es numéricamente idéntico a la tasa de explotación. Los dos conceptos, tasa de explotación y tasa de plusvalía, pueden ser usados con frecuencia el uno en lugar del otro, pero es importante recordar que el primero es el concepto más general aplicable a todas las sociedades de explotación, mientras que el segundo sólo se aplica el capitalismo. La magnitud de la tasa de la plusvalía es directamente determinada por tres factores, la duración del día de trabajo, la cantidad de mercancías que entran en el salario real y la productividad del trabajo. El primero establece el tiempo total que debe dividirse entre el trabajo necesario y el trabajo excedente, y el segundo y tercero juntos determinan cuando de ese tiempo debe contarse como trabajo necesario. Cada uno de estos tres factores es por turno el punto focal de un complejo de fuerzas que debe ser analizado en el desarrollo ulterior de la teoría. La tasa de plusvalía puede elevarse ya sea por una extensión del día de trabajo o por una rebaja del salario real, o por un aumento de la productividad del trabajo, o bien, finalmente, por alguna combinación de las tres operaciones.
Es importante entender que la suposición de tasas iguales de la plusvalía se basa, en último análisis, en ciertas tendencias muy reales de la producción capitalista. Los obreros se trasladan de las zonas de salarios bajos a las de salarios más altos, y los productores procuran , servirse de los métodos técnicos más avanzados.

La fórmula c + v + p es el núcleo de la teoría economía de Marx.
Los epígrafes que siguen se basarán en ella. La tasa de la plusvalíaBasada en la fórmula escrita arriba, tenemos otra derivada de ella:p/v = p´ = tasa de explotación (En referencia a los sistemas capitalistas, se puede denominar "tasa de plusvalía" también. La "tasa de explotación" se puede dar a todas las sociedades donde ha habido explotación).Esta fórmula nos da la proporción de trabajo excedente respecto al trabajo necesario.La tasa de plusvalía depende de tres factores:
1) La duración de la jornada laboral. (La cantidad de tiempo trabajado que se reparte entre el trabajo necesario y el trabajo excedente).
2) La cantidad de mercancías que entran en el salario real. (Tanto este factor como el 3 es necesario para determinar la cantidad de trabajo necesario).
3) La productividad del trabajo. En referencia a los tres factores,la tasa de plusvalía puede aumentar alargando el día laboral o disminuyendo el salario. En el caso del aumento de la jornada laboral, Marx habla de plusvalía absoluta. Cuando se baja el salario o se baja la productividad, Marx habla de plusvalía relativa. Marx trabajaba siempre bajo el supuesto de que la tasa de plusvalía era igual entre todas las empresas e industrias. Esto se basa, a su vez, en dos supuestos más que no siempre se dan en la realidad:
1) La fuerza de trabajo es homogénea, transferible y móvil.
2) Todas las industrias y empresas utilizan solamente la cantidad de trabajo socialmente necesaria bajo las circunstancias existentes. (Es decir, el capitalista sólo emplea el nivel técnica necesario para realizar la cantidad de trabajo socialmente necesaria). Cuando la segunda condición no se da, algunos productores terminan teniendo una tasa de plusvalía más alta o más baja que la media. Aunque la segunda condición no se dé siempre, se basa en el hecho de que en el sistema capitalista los obreros tienden a dejar los lugares donde los salarios son más bajos para buscar salarios más altos. Y los productores, por su parte, pretenden tener la tecnología más puntera. (Según Marx, esta segunda condición se cumplirá siempre que el capitalismo funcione bien y supere los condicionantes negativos anteriores).
La composición orgánica del capital

La composición orgánica del capital se puede expresar matemáticamente de la siguiente manera: c / c + v = o = composición orgánica del capital
Verbalmente, es la medida en que el trabajo dispone de materiales, instrumentos y maquinaria para producir. Es decir, es el capital que realmente se emplea para producir una mercancía dada. Los factores que determinan la composición orgánica son la tasa de los salarios reales, la productividad de la actividad laboral, el nivel de técnica agregado y la cantidad de capital que se ha acumulado previamente. La tasa de ganancia Lo que más influye en el comportamiento del capitalista es la tasa de ganancia que matemáticamente se expresa: p / c + v = g = tasa de ganancia
Verbalmente, se puede expresar como la proporción de la plusvalía respecto a la cantidad total de recursos económicos que el capitalista ha gastado en capital.
Supuestos: 1) El capitalista no dedica ninguna parte de la plusvalía a pagar alquiler. No se considera la propiedad de la tierra. Si no fuese así, sería muy complicado sacar conclusiones generales dado que habría que tener en cuenta cada relación particular. Este análisis, lo hace Marx más avanzado en su obra.
2) El periodo de vida de todo capital es de 1 año. El proceso productivo, las materiales, maquinaria y fuerza de trabajo que se compran a principios de año y concluyen a finales del año. Después de la conclusión, todo se vende y el capitalista recupera sus gastos, más la plusvalía. Los factores que determinan la tasa de ganancia son iguales a los que determinan la tasa de la plusvalía y la composición orgánica del capital.
g = p´ (1 – o) donde g = p / c + v; p´ = p / v; o = c /c + vVerbalmente, se considera que la tasa de ganancia depende de la tasa de la plusvalía y la composición orgánica del capital. El supuesto aplicado a tasa de ganancia de que hay una igualdad general entre las industrias y las empresas también se aplica a la tasa de ganancia. Como los trabajadores se mueven para encontrar salarios más altos, el capital lo hace para encontrar mayores beneficios. Tanto en un caso como en el otro, hay una igualdad general a nivel técnico. De aquí, surge un problema teórico. Si tanto las tasas de plusvalía como las de ganancia son iguales en todos lados, según la ley del valor (c + v + p), la composición orgánica del capital también debe ser igual en todos lados. Sin embargo, esta afirmación se desmiente en el ejemplo siguiente:Si c + v + p = valor total, entonces, podríamos encontrarnos en una situación en la que
Caso A )10c + 20v + 20p = 50
Caso B) 30c + 10v + 10p = 50
En estos dos casos, la tasa de plusvalía es de un 100% (p/v, o sea, 20/20 y 10/10, respectivamente). Se supone que si el capitalista del caso A le vende su bien al del caso B y viceversa, que los dos bienes deberían cambiarse sobre la base 1 a 1. El problema es que si esto ocurriera, el del caso A tendría una tasa de ganancia de un 66,6% y el del caso B de un 25% (p/c+v, o sea, 20/20+10 y 10/10+30, respectivamente). Esta situación no se repetiría de forma estable. No podemos afirmar que hay una igualdad en las composiciones orgánicas del capital. Dentro de la misma industria, las composiciones orgánicas del capital tienden a ser iguales, pero entre industrias de distintas naturalezas la situación es diferente. Como consecuencia, se puede llegar a la conclusión de que la ley del valor no se puede aplicar a todas las situaciones. Sweezy defiende a Marx frente a las críticas que pretenden que se deseche la teoría del valor. Según su modo de ver, la aplicación de la ley del valor sí se puede aplicar si la ponemos a prueba utilizando y descartando el supuesto de que las composiciones orgánicas del capital son iguales y modificando los resultados de forma acorde. Si la diferencia entre los dos resultados es poco importante, podremos aplicar a nuestro estudio la ley del valor. Si no deberemos buscar otra base teórica.Marx no reconoce este problema hasta el volumen III de “El Capital”. Sweezy cree que su forma de intentar resolver este problema es inadecuada, y, por eso, propone la alternativa a la que acabamos de hacer referencia. Ladislaus von Bortkiewicz habló de lo importantes que eran la ley del valor y su aplicación. Dijo que la validez de la ley dependía de unos factores que en lugar que componer el capitalismo lo ocultan. Si suponemos que la composición orgánica del capital es igual en todas partes, podemos decir que la ley del valor controla de forma directa de cambio de mercancías sin modificar el hecho de que los capitalistas explotan a los obreros y que el deseo de los segundos de maximizar las ganancias afecta al volumen, la dirección y la técnica de producción. Esta hipótesis que afirma que las composiciones orgánicas del capital son iguales no quiere decir que las tasas de la plusvalía y de la ganancia lo sean. La desigualdad de éstas se justifican en el capitalismo donde la competencia entre productores es un factor esencial.

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